UNIDAD DE DERMATOLOGIA QUIRURGICA

El Sol y la radiación solar

El SOL

Estrella de la Vía Láctea alrededor de la que giran la tierra y los demás planetas. Posee un diámetro de 1.390.000 Km; masa, 5.971.024 kg; densidad 1.41; gravedad en su superficie 28 veces la de la Tierra; energía radiada por su superficie: 63.000 kw por metro cuadrado; volumen : 1.300.000 veces el de la Tierra. Su distancia a la Tierra es de 150.000.000 de km, equivalente a 8 minutos luz. En su constitución se distinguen las siguientes zonas: el núcleo, que se supone constituido por gases a temperatura de 15 a 18 millones de grados, la fotosfera o superficie del Sol , que tiene una temperatura de unos 6.000 grados y presenta las manchas solares que al parecer son profundos hoyos que dejan al descubierto el núcleo central. Estas manchas no son permanentes ni tienen la misma forma, siendo muy diferente el tiempo de duración. Mediante ellas se ha determinado la duración de la rotación solar, que es de 25 días; la cromosfera, que es una envolvente gaseosa de unos 10.000 km de espesor, en ella se forman las protuberancias, que son enormes columnas de gases que llegan a alcanzar alturas de hasta 200.000 km; la corona, capa más externa formada por una atmósfera de gases rarificados observable especialmente durante los eclipses.

Para un observador terrestre, el Sol parece desplazarse constantemente con relación a las estrellas, siendo este movimiento el de contrapartida con respecto al de rotación que efectúa la Tierra alrededor del Sol. Este movimiento aparente describe un gran círculo inclinado unos 23 grados con respecto a la normal del ecuador, al que se llama eclíptica; el tiempo que tarda el Sol en recorrerla constituye el año trópico.

El Sol está sometido a un movimiento de rotación en torno al centro de su propia galaxia a una velocidad de 216 Km/segundo, por lo que tarda 230 millones de años en efectuar una revolución completa.

En su parte interna se fusionan alrededor de 700 millones de toneladas de hidrógeno por segundo y su pérdida de masa, transformada en energía solar, se evalúa en unas 4.3 toneladas por segundo, por lo que el Sol necesitará más de 6.000 millones de años para consumir el 10% del hidrógeno que posee actualmente.

El Sol posee un débil campo magnético general, aunque las manchas solares tienen un campo magnético más intenso valorado en unos 500 a 3600 gauss. El espectro solar es el que puede estudiarse con más detalle debido a su proximidad, hasta el punto de que en los mejores espectrogramas se han llegado a contar 3.000 rayas en el espectro de emisión de la cromosfera.

El Sol, ya sea como ente físico concreto o como símbolo de la realidad espiritual superior, se encuentra siempre como uno de los objetos de culto más importantes en todas las mitologías antiguas.

· inicio

En esta página se proporciona una información general y básica sobre la radiación ultravioleta y su repercusión en la piel humana.

LA RADIACIÓN SOLAR

 

La luz del Sol está compuesta por un espectro continuo de radiaciones electromagnéticas cuya longitud de onda de desde menos de 10 nm hasta 1.500 nm. Por debajo de los 10 nm se consideran los rayos cósmicos, rayos gamma y rayos X.  A partir de los 10 nm  y hasta los 400 nm se incluyen los diferentes tipos de rayos ultravioleta A, B y C, entre los 400 y 780 nm se incluye la luz visible y a partir de los 780 y hasta los 1.500 nm se incluye la radiación infrarroja.

La luz en relación con los cuerpos que la reciben puede comportarse de tres maneras: puede ser reflejada, transmitida o absorbida a través del cuerpo sobre el que incide. Sólo la luz absorbida desarrollará su energía y tendrá, por tanto, algún efecto fotobiológico. Un cromóforo es una molécula capaz de absorber la luz. Muchos de los componentes normales de la piel son cromóforos y la luz tiene unos efectos fotobiológicos sobre estos. Cada cromóforo absorbe selectivamente una banda de determinadas longitudes de onda que le es específica y a la que llamamos su espectro de absorción. La luz absorbida se transformará en energía alterando o modificando el cromóforo de forma transitoria o permanente. También son cromóforos algunos productos del metabolismo o sustancias procedentes del mundo exterior que pueden llegar a la piel por contacto o por la circulación, como ciertos cosméticos o medicamentos. La cadena de reacciones provocada por la luz (fotorreacciones) en los cromóforos situados en la piel determinarán unos efectos perjudiciales o beneficiosos. El fundamento fotobiológico de algunos filtros solares es que son cromóforos que se comportan como una acción barrera impidiendo que determinadas longitudes de onda de la luz contacte con la piel.

Una parte importante del espectro electromagnético de la radiación solar (ultravioleta de vacío) no llega a contactar con nuestra atmósfera, filtrándose o perdiéndose en el hipotético éter del espacio.

Nuestra atmósfera está formada por dos capas concéntricas de aire: la inmediata a la Tierra denominada  Troposfera, con un espesor de unos 15.000 metros y por fuera de ella, envolviéndola, la Estratosfera  desde los 15.000 metros hasta los 50.000 metros. La Estratosfera realiza la función fundamental de filtro, absorbiendo casi la totalidad de la UVC e incluso parte de las radiaciones de menor longitud de onda de la UVB, pero sin acción alguna sobre la UVA. El cromóforo principal para ello es el sistema oxígeno-ozono. La UVC rompe la molécula de oxígeno O2  en dos átomos de oxígeno libre y estos radicales se recombinan con el oxígeno Odando ozono O3 . El ozono es muy inestable y bajo la misma acción de la luz reacciona de nuevo con los O libres, reconstituyendo el oxígeno. Todas estas fotorreacciones absorben la UVC, impidiendo que llegue a la Tierra. La llamada capa de ozono no es una verdadera capa ya que el ozono está disperso en la inmensidad de la estratosfera en proporciones muy pequeñas, 10 partes por millón, sujeto además a formarse y descomponerse continuamente. Si hipoteticamente todo el ozono se precipitase a nivel del mar, su espesor no pasaría de unos pocos milímetros. Desde la década de 1970 se empieza a detectar una reducción de las proporciones del ozono estratosférico, sobre todo en el Antártico. Tales reducciones no se explicarían solo por los ciclos naturales y se encontró que entre las posibles causas podría ser por la acción de los compuestos halogenados vertidos en la atmósfera correspondientes al grupo de los clorofluorocarbonados, cadenas cortas de carbono conteniendo cloro y flúor. El cloro destruye el ozono en una reacción catalítica en la que aquél no se gasta. A esto se añade que los clorofluocarbonados son muy estables, con una vida media de 75 a 120 años, con lo que un solo radical cloro en la estratosfera es capaz de destruir 100.000 moléculas de ozono. Actualmente la industria ha efectuado una reducción drástica de estos compuestos utilizados como propelentes de sprays y refrigeración, sustituyéndolos por otros gases. Las consecuencias de una teórica desaparición del ozono serían catastróficas para la vida en la Tierra, pero hay que advertir varios atenuantes : una desaparición total del ozono no es fácil, puesto que su fuente es el oxígeno; aunque hubiera reducciones importantes de ozono, quedaría un mínimo que podría ser suficiente para filtrar la UVC, aunque sí podría aumentar la proporción de UVB de cortas longitudes de onda, con lo que la agresividad de la luz del Sol sería mayor. Los efectos de la pérdida de ozono no están suficientemente claros, no podemos saber si la composición de la luz que nos llega es diferente de la de hace cincuenta o más años ya que no estaba medida. El problema se aclarará en los próximos años.

Copyright © 2001-2008 UDQ. cancerpiel.com

All rights reserved.

 

Cuadro de texto: UDQ